La crisis en un país europeo grande. España como ejemplo

Wilson Centre, European Alumni Association Conference
Atenas, 14 de septiembre de 2012
Anna Balletbò

 

Queridos amigos,

Hemos aprendido dolorosamente que también nuestro país, España, al igual que otros países europeos, está en crisis.

Las preguntas que tendríamos que formularnos son varias, pero voy a hacer solo dos: ¿tenemos una sola crisis o estamos viviendo varias crisis a la vez?, ¿están todos los países occidentales en crisis (Estados Unidos incluido) o vivimos un periodo de cambio a nivel global que comporta un nuevo paradigma?

Empezaré por las malas noticias. Desgraciadamente, España no está atravesando una crisis, sino que está inmersa en cinco crisis distintas que se solapan y retroalimentan.

Tenemos una importante crisis inmobiliaria, que nos ha llevado a una importante crisis bancaria. La crisis bancaria y el endeudamiento público y privado nos han llevado a una tercera crisis, la de la deuda, y esta crisis de deuda ha agravado nuestra baja competitividad, provocando una cuarta crisis. Además de las cuatro crisis ya descritas, nos hemos metido en una crisis institucional debido a los importantes recortes que estamos obligados a hacer y las tensiones que ello provoca en comunidades históricas como Catalunya.

Brevemente, voy a empezar por el final: la crisis institucional. Nuestra primera institución, la Monarquía, no está pasando por sus mejores momentos. Un yerno del Rey se ha visto implicado en un caso de corrupción política-económica, que puede comportarle unos años de cárcel, asunto que mantiene una presencia importante en los Medios de Comunicación. El mismo Rey, un hombre afable, querido y mujeriego, ha sido noticia porque se fue a Botswana acompañado por una  señorita de apellido de fonética alemana y sufrió una caída rompiéndose la cadera. Con la caída nos enteramos de que cazaba elefantes y de que la Reina estaba en Madrid, muy enfadada. Nos enteramos de los importantes costes de repatriarle y de que la organización World Wildlife Fund for Nature (WWF) lo expulsaba de la presidencia por sus aficiones cinegéticas. El arrepentimiento del Rey ante las cámaras de televisión ha sido un pequeño serial, afortunadamente ya superado y que algunos de ustedes ya vivieron de forma parecida, quizás más dura, con un Presidente de los Estados Unidos.

A esta crisis de la monarquía se ha sumado una crisis del modelo autonómico que nos dimos durante la Transición Española, a medio camino entre el estado centralizado y el federal y que fue la solución para dar salida política a las reivindicaciones vascas y catalanas y, en menor medida, gallegas. El modelo autonómico de descentralización, se copió en España 17 veces, creando a su vez 17 pequeños parlamentos, 17 presidentes, 17 gobiernos autonómicos, 17 defensores del pueblo, 17 tribunales de cuentas, 17 defensores del menor, etc., etc., todo ello bajo el paraguas de la “emulación competitiva”, no querer ser menos que la comunidad vecina. Con el tiempo esto ha creado unas estructuras costosas que han provocado una importante deuda pública, aún cuando el peso de la deuda en España no es pública sino privada.

La suma de todo ello ha cambiado España. Lo que empezó siendo una desaceleración de la economía provocada por la crisis financiera del 2007 en Estados Unidos que se expandió por todo el mundo, provocó en nuestro país la explosión de la burbuja inmobiliaria, la restricción del crédito bancario, el parón de las ventas y, finalmente, la insolvencia primero de los promotores y de las industrias de la construcción para alcanzar, posteriormente, a los particulares. Muchos de ellos trabajadores que no podían pagar las hipotecas por haber perdido el trabajo. Esta espiral de falta de liquidez, paro de ventas y despidos se ha estado retroalimentando primero de forma acelerada y últimamente de forma más moderada pero hasta llegar a un paro del 24% de la población activa. El paro en menores de 25 años está por encima del 50%.

Afortunadamente, de 1982 a 2011 el PIB per cápita había pasado de 10.678€ a 22.486€. Ese colchón es el que nos está permitiendo aguantar la crisis de forma distinta a lo que sucede en algunos países de Europa del Sur. Se trata de una crisis sistémica que nos ha afectado más que a otros países por el peso desmedido del sector inmobiliario que ha lastrado familias y bancos, incrementando la deuda del país por el incremento del paro y el desmesurado impacto de la prima de riesgo sobre el sistema de financiación pública.

Es imposible entender lo que nos está sucediendo sin contemplar la aceleración que la crisis ha provocado en tendencias que ya se estaban produciendo. En los últimos 15 años algunas economías emergentes se han consolidado política y económicamente y están en condiciones de financiar el mundo desarrollado. Estamos viviendo un cambio geopolítico y geoeconómico de primera magnitud. Aunque EEUU sigue siendo la principal potencia mundial, la crisis ha limado también su poder y capacidades mientras su competidor, China, crece.

En Europa, la crisis nos ha pillado en pleno proceso de integración bajo el mandato del Tratado de Lisboa y ha socavado la credibilidad del Euro y de la unión monetaria. Aunque parezca contradictorio, esta crisis puede sacudir las reticencias para construir unos auténtico estado europeo, porque lo que resulta insostenible es tener la misma moneda y 17 bancos centrales.

He dejado para el final el tema de la competitividad. Ha habido fallos políticos y de la administración pública, pero también ha fallado la propia sociedad, con una clase empresarial en general poco dinámica, muy centrada en el mercado interior y poco en la exportación,  unos sindicatos anclados en el pasado incapaces de resituarse en un mundo cambiante y una sociedad que en cierto modo había hecho dejación de sus responsabilidades. Vivir en un país maravilloso, de clima excelente, con servicios públicos extraordinarios y prácticamente gratuitos y con trabajo no solo para los locales sino para cerca de 5 millones de inmigrantes que acudían para equilibrar el déficit de mano de obra no permitía pensar que este Shangri-la, podía un día acabarse.

Para terminar, España está haciendo las reformas que le pide Bruselas. España se ha comprometido a finalizar el ejercicio 2012 con un déficit del 6,3%. Para ello, el Gobierno está reduciendo el número de funcionarios de las administraciones públicas y eliminando duplicidades entre la administración central y las administraciones autonómicas, suprimiendo organismos, concentrando servicios y aumentando el horario laboral de los que mantienen el empleo, a quienes ha recortado entre un 10% y un 20% en función del salario.

El saneamiento de la banca española está en marcha. Se ha realizado ya un proceso de fusión y se han aprobado en la UE 100.000 millones de Euros para sanear los balances de activos tóxicos que pasarán a un banco malo para ser liquidados entre un 30 y un 70% inferior del valor de tasación de los años 2007-2008, en función de dónde se encuentran ubicados. Permítanme señalar que es un buen momento para adquirir una vivienda en la costa mediterránea española.

En la práctica, los salarios privados están congelados. Se ha incrementado el impuesto sobre la renta de las personas físicas, se ha restablecido el impuesto sobre patrimonio y se ha incrementado el IVA.

Se ha establecido el copago progresivo de muchos medicamentos en función de la renta, se han congelado las plantillas de los servicios sanitarios y de educación públicos y no se cubren las jubilaciones, etc., etc.

¿Será esto suficiente o puede suceder en España lo que está sucediendo en Grecia?

Nadie lo sabe, pero déjenme destacar dos cosas. La primera va a depender del coste de la prima de riesgo. Con un máximo de un 3% de interés es soportable. En torno a un 7%, como ha pasado muchos días durante los últimos meses, es insostenible.

En segundo lugar, deben ustedes considerar que España e Italia son dos países demasiado grandes para que Europa pueda soportar su fallida y salida del Euro. En el año 2011 Grecia era el 2,59% del PIB de los 17 países del Euro, y España e Italia casi el 30% (29,62%).

Irlanda, Portugal y Grecia, países ya plenamente intervenidos, tienen unas economías relativamente pequeñas en relación a los grandes países de la Unión. Su PIB en 2011 era un 6,46% de los 17 países del Euro.

Si, según la Señora Merkel, una salida del Euro por parte de Grecia podría ocasionar un terremoto económico mundial similar a la quiebra de Lehman Brothers, es fácil imaginar que si lo hicieran España e Italia el Euro moriría y, con él, la Unión Europea, provocando una crisis económica mundial de consecuencias imprevisibles.

Finalmente, las autoridades monetarias alemanas, a excepción del Presidente del Bundesbank, han tomado conciencia. El anuncio de la aprobación de nuevos mecanismos para relajar tensiones de países con problemas vía compra de deuda en el mercado secundario, ha relajado las primas de riesgo de forma importante. La solución no es inmediata, pero estamos en el buen camino.

Recordarles, y aquí sí termino, que Estados Unidos adoptó el dólar en 1785. sin embargo, el valor del dólar fue durante muchos años distinto en función de los diferentes Estados. El dólar de Philadelphia no se valoraba igual que el de Massachusetts, etc., etc. Constituir una gran federación de países por la vía democrática no resulta rápido.

Muchas gracias por su atención.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s

A %d bloguers els agrada això: