XII Acte d’Entrega de les Medalles de la Fundació Internacional Olof Palme

Discurs d’Anna Balletbò, presidenta de la Fundació Internacional Olof Palme

Saló de Cent de l’Ajuntament de Barcelona

2 de març de 2016

Excelentíssima Alcaldessa, Excelentíssima Ambaixadora de Suècia, President de la Generalitat Pasqual Maragall, regidors, cos consular, associacions, membres de la Fundació, amics suecs i amics catalans, bona tarda a tothom.

La figura del dirigente sueco Olof Palme y la existencia de la Fundación que tengo el honor de presidir es una historia larga y fructífera a la que he dedicado gran parte de mi vida.

No fue una casualidad, más bien una causalidad que como Vicepresidenta de la Asociación de amigos de las Naciones Unidas de España un día de 1985 nos reunimos como todos los viernes a última hora de la tarde, la Junta de la asociación para debatir sobre la gestión de la misma. La Asociación concedía anualmente el Premio por la Paz, que se otorgaba a personas de relevantes méritos en favor de dicha causa. Aquel viernes de mayo en la reunión que mantuvimos propuse el nombre de Olof Palme. Sabía que el Presidente de Gobierno, Felipe González, tenía previsto viajar a Suecia, aceptando una invitación de Palme y pasar algunos días del mes de agosto en Kiruna. Pensé que si obtenía el acuerdo de la Junta de la Asociación y le entregaba a Felipe una carta para que a su vez la entregara a Olof Palme había muchas posibilidades no sólo de que aceptara el premio, si no que viajara a España personalmente a recogerlo.

Había sido elegida diputada en abril de 1980 y por ello me resultaba fácil entregarle la carta a Felipe González. Estábamos al final de la década de los 80 en una Europa de fuertes liderazgos: Margaret Thatcher, en línea con el presidente americano Ronald Reagan; Helmut Kohl, Michael Gorbachov, François Mitterrand, Bruno Kreisky, Felipe González y Olof Palme. Un mundo que, al final de la Guerra Fría, había impuesto la política de la disuasión que había culminado en una loca carrera armamentística y una capacidad infinita de autodestrucción con centroeuropa como campo de batalla. La Unión Soviética se había colapsado desde el punto de vista tecnológico y los derechos de los ciudadanos empezaban a asomar por encima de los derechos de los estados en una demanda creciente de libertad individual incluso en aquellos países como Chile, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Argentina, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, etc. con represivas dictaduras. En este mundo convulso y en transformación la Suecia de Olof Palme brillaba con luz propia. Con un estado social fuerte, una tasa de paro reducida, pensiones aseguradas y un sistema educativo avanzado. Era la luz de una estrella polar que iba abriéndose paso entre la oscuridad del neoliberalismo desregulador de Reagan y Thatcher y por si esto fuera poco Olof Palme, desde la neutralidad de un país no alineado, opinaba sobre Chile, Nicaragua, Cuba, Sudáfrica y el conflicto Irán–Iraq. ¡Qué demonios se había creído el sueco Palme que además se atrevía a plantear la distensión del desarme frente a la disuasión del armamento nuclear!

Palme viajó a Barcelona con su esposa Lisbeth, le otorgamos el Premio de la Paz y poco más de dos meses más tarde, concretamente el 28 de febrero de 1986 moría asesinado en las calles de Estocolmo acontecimiento que hoy recordamos 30 años después.

Tras el asesinato, un grupo de amigos que habíamos tenido el honor de conocerlo decidimos impulsar la Fundación Internacional Olof Palme en su memoria para continuar, aunque sea desde la modestia, el trabajo de aquel gran estadista que al final de la dictadura de Franco en 1975, salió por las calles de Suecia con una hucha reclamando fondos para la libertad en España: FÖR SPANIENS FRIHET. Lisbeth Palme, Felipe González, Javier Pérez de Cuéllar, Willy Brandt, Nelson Mandela, Boutros Gali, recientemente fallecido, entre otros, aceptaron inmediatamente incorporarse al Patronato de la Fundación.

Hoy nos acompañan dos personas que conocieron y trabajaron con Olof Palme: el embajador, Ministro de Cooperación Internacional y asesor de Palme, Pierre Schori, a quién concedimos la Medalla de la Fundación en la primera edición en 2004 junto al hijo de Olof Palme, Joakim Palme, y la diputada y destacada feminista sueca Maj Britt Theorin.

Schori es un amigo de hace años. Visita España a menudo y habla un estupendo español que aprendió en sus viajes de activista político por América Latina y que le sirvió para ejercer por encargo de Palme una diplomacia secreta que le llevó a entrevistarse con dirigentes como Fidel Castro, Raúl Castro, Henri Kissinger, Leónidas Brézhnev, François Mitterrand, José Figueras, Óscar Arias, Daniel Oduber, Ricardo Lugo, Juan Somavía, Juan Manuel Santos, Isabel Allende, Régis Debray, Václav Havel entre otros y también con trabajadores de la cultura como Carlos Fuentes, Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Adam Michnik y Gabo, Gabriel García Márquez, que llamaba a Pierre: el latinoamericano que vino del frío.

Secretario Internacional del Club de Estudiantes Socialdemócratas Schori trabajó la red de estudiantes en diferentes países latinoamericanos además de contactar con 20 estudiantes que la Organización Nacional de Estudiantes de Suecia había becado 4 meses y habían regresado a sus respectivos países, para apoyar las luchas populares contra las criminales dictaduras impulsando la creación de partidos socialdemócratas.

Entre la muchas cosas que me han interesado del libro de Pierre Schori “Conversaciones con el enemigo”, del que hemos conseguido algunos ejemplares que están a su disposición, quiero destacar la denuncia que hace de las estrategias del llamado “asesinato selectivo” con el objetivo de eliminar todos los líderes ciertos o presuntos dentro de la oposición y los movimientos populares. Ese método usado a menudo por los escuadrones de la muerte en los años 80 y 90 contra la disidencia en América Central, ha sido también adoptado de forma mucho más reciente en la Rusia de Putin contra los disidentes y en Israel y los Estados Unidos contra supuestos terroristas. Y deseo añadir una reflexión de Schori cuando en sus actividades internacionales y en los informes que enviaba al Partido Socialdemócrata y a la IUSY informó como la lucha ideológica entre los democratacristianos y los comunistas tenían ya un competidor potencialmente serio: un movimiento socialdemócrata en crecimiento. La socialdemocracia tenía su máximo exponente en los llamados partidos populares y los partidos socialistas. Estos últimos eran pequeños. Los partidos populares eran fuertes entre los trabajadores y entre las clases medias: APRA en Perú; Acción Democrática en Venezuela, PRD en la República Dominicana y el PLN en Costa Rica. Pierre recomendaba que se apoyaran. Quizás a algunos esta reflexión los traiga de algún modo al presente. Amigo Pierre, no creo haber descubierto secretos de Estado. La mayoría de lo que he explicado está en tu libro y el trabajo de tu larga carrera política y diplomática está en la historia.

Maj Britt Theorin sirvió en el Parlamento Sueco durante 24 años. La conocí cuando ya llevaba más de 16 años y recuerdo una conversación con ella en Washington en diciembre de 1987 cuando como miembros del Grupo Internacional: “Women Parliamentarians for Peace”, Mujeres Parlamentarias por la Paz trabajábamos para hacer lobby con todas las Embajadas y representantes del Congreso de los Estados Unidos a favor del desarme entre Ronald Reagan y Michael Gorbachov que, tras el fracaso de la cumbre de Reikiavik en octubre de 1986, culminó con éxito, con la firma del Tratado de Fuerzas Nucleares de alcance intermedio el día 8 de diciembre de 1987 en Washington.

“Maj Britt, le dije en una cena, cuando sea mayor quiero ser como tú y ser diputada 16 años”. Resistí 20 pero no he podido ser como ella. Ella fue diputada 24 años en el Parlamento sueco, Embajadora para el Desarme en Naciones Unidas, eurodiputada durante 9 años y miembro de la Comisión de Cambera para la eliminación de armas nucleares, entre muchas otras cosas. Logré sin embargo aprender de ella a no rendirme, a ser persistente, a trabajar por el desarme, por la paz y por los derechos de las mujeres. Maj Britt, sólo logré sustituirte en la presidencia del grupo Parlamentarias por la Acción Gobal, Parliamentarians for Global Action.

Admiro a esta mujer que en el año 2008 junto con la belga Magda Haalvoet denunció la inquietud global de las investigaciones militares como arma de destrucción masiva del programa HAARP de los Estados Unidos o del proyecto ruso SURA basadas en la manipulación de la ionosfera de la tierra cuya misión es modular la energía transferida por el sol y que puede alterar el medio ambiente produciendo el cambio climático o la guerra geofísica. Lamentablemente, no estoy hablando de la Guerra de las Galaxias. La ionosfera se usa como reflector de comunicaciones por radio y para el trayecto de misiles. En caso de guerra una región enemiga podría ser manipulada para cambiar su clima favoreciendo una alta concentración de energía en la zona hasta privarla del agua. Maj Britt Theorin pidió que se creara una comisión, que se creó, en el Parlamento Europeo para la investigación de las implicaciones legales, ecológicas y éticas del programa HAARP.

Siendo eurodiputada fue elegida presidenta de la Comisión de Asuntos de la Mujer. Maj Britt dio un cambio radical al funcionamiento de la Comisión. Creó 7 grandes áreas de trabajo entre ellas: Tráfico de mujeres; Mujeres negociando la Paz; Igualdad de Derechos, etc. Logró muchos éxitos. Consiguió la aprobación del primer acuerdo de la Unión Europea para acabar con el tráfico de mujeres, aumentó las penas de prisión para quienes violaban la ley hasta 8 años de duración y logró que las víctimas tuvieran apoyo durante un amplio período hasta lograr el equilibrio psicológico y recuperar la autoestima. Desde la Comisión para la Presencia de Mujeres en las negociaciones de Paz logró que más de 50 países adoptaran las resoluciones de la Comisión e incorporasen mujeres en todas las plataformas negociadoras de la paz.

Maj Britt, necesitamos que sigas luchando. Queda mucho por hacer, para dar a conocer investigaciones peligrosas que debemos conocer, porque como tú dices la guerra es demasiado importante para dejársela a los Generales. Hay desgraciadamente un largo camino de lucha también a favor de los derechos de la mujer. En Arabia Saudí, en Iraq, en Irán. A favor de las mujeres azaríes sistemáticamente violadas por el Daesh, de las mujeres que emigran entre las bombas sirias no importa el autor y también en los BANLIEU de París, de Londres, de Barcelona… Hoy mismo hemos sabido que sólo en los 2 primeros meses de este año, 122.000 sirios, de los que un 50% son mujeres y niños, han llegado a las costas europeas, 3 veces más que en los primeros 6 meses de 2015. ¿Qué es lo que no estamos haciendo los europeos? ¿Cómo podemos permitir lo que está pasando?

Por todo lo que has hecho, por todo lo que harás y por el respeto que te tenemos la Fundación Internacional Olof Palme te entrega la Medalla de la Paz en reconocimiento de todo lo que nos has enseñado.

Gracias Maj Britt…